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¿Qué es la Inclusión?

En un número creciente de escuelas en los Estados Unidos, ahora es posible entrar a salones de clases de enseñanza primaria, media y secundaria y observar que hay estudiantes con síndrome de Down y otras discapacidades físicas y cognitivas aprendiendo con compañeros sin discapacidades. Esta práctica de recibir, valorar, potenciar y apoyar el aprendizaje diverso académico y social entre estudiantes de todas las capacidades se llama educación inclusiva.

La educación inclusiva es más que la incorporación de alumnos al currículo regular. La incorporación de alumnos al currículo regular implica que un estudiante de un aula separada de educación especial visita el aula de educación regular para materias específicas, generalmente no académicas. La inclusión es un proceso educativo mediante el que todos los estudiantes, incluso aquellos con discapacidades, se educan juntos durante la mayor parte de la jornada escolar. Con el apoyo adecuado, los estudiantes participan en programas de educación general, correspondientes a su edad, en las escuelas de su vecindario.

La inclusión es una filosofía de educación basada en la creencia de que todas las personas tiene el derecho propio de tener una participación completa en la sociedad. La inclusión implica la aceptación de las diferencias. Da lugar para la persona que de otra manera sería excluida de las experiencias educativas fundamentales para el desarrollo de todos los estudiantes.

Cuando la inclusión se implementa con efectividad, las investigaciones demostraron beneficios académicos y sociales para todos los estudiantes: tanto para aquellos con necesidades especiales como para los estudiantes típicos. Nacen amistades, los estudiantes no discapacitados valoran más las diferencias y los estudiantes con discapacidades se sienten más motivados. A la larga, se desarrolla una verdadera aceptación de la diversidad dentro del entorno escolar y luego se la traslada al hogar, el lugar del trabajo y la comunidad.

Beneficios de la inclusión

Una cantidad de estudios realizados durante algunos años han informado los variados beneficios de una educación inclusiva. En 1996, la Sociedad Nacional del Síndrome de Down publicó un informe de investigación sobre la inclusión de niños con síndrome de Down en clases de educación general. Después de analizar y comparar extensos cuestionarios realizados a padres y maestros, este estudio descubrió que con el apoyo correcto y la comunicación adecuada entre padres, maestros y profesionales, la inclusión es una ubicación educativa favorable para niños con síndrome de Down. El estudio también descubrió que las características de aprendizaje de los estudiantes con necesidades especiales tenían más similitudes con las de los compañeros sin discapacidades que diferencias. Es más, los maestros informaron experiencias positivas con los estudiantes con síndrome de Down. Describieron a sus estudiantes como deseosos de aprender, especialmente cuando se los alentaba e informaron sentir satisfacción personal en términos de sus logros profesionales.

La literatura que documenta prácticas exitosas de inclusión es abundante y continúa aumentando. Un análisis realizado por Baker, Wang y Walberg en 1994 llegó a la conclusión de que “los estudiantes con necesidades especiales educados en clases regulares tienen un mejor rendimiento académico y social que este mismo tipo de estudiantes educados en entornos no inclusivos.” Las investigaciones realizadas por Hollowood et al., (1995) descubrieron que la inclusión no es perjudicial para los estudiantes sin discapacidades. De hecho, un estudio sobre la educación inclusiva realizado a nivel nacional y llevado a cabo en 1995 por el Centro Nacional para la Reestructuración e Inclusión Educativas (NCERI, por sus siglas en inglés) informó beneficios académicos, conductuales y sociales para los estudiantes con y sin discapacidades. El estudio también llegó a la conclusión de que los estudiantes que se encuentran dentro de cada una de las 13 categorías de discapacidad, en todos los niveles de severidad, de la ley IDEA, se han integrado efectivamente en las aulas de educación general. El NCERI también informó resultados positivos y altos niveles de realización profesional para los maestros. Varios otros estudios que confirman los beneficios educativos y sociales de la inclusión para estudiantes con y sin discapacidades se puede encontrar en la lista de referencias al final de esta publicación.

En mayo de 2000, el estudio de inclusión Indiana Inclusion Study8 investigó los beneficios académicos de la educación inclusiva para estudiantes sin discapacidades. Este estudio llegó a la conclusión de que los estudiantes sin discapacidades educados en entornos inclusivos tuvieron un progreso mucho más significativo en matemáticas en comparación con sus pares. Aunque su progreso en lectura no fue significativamente mayor que el de sus pares, hubo un “patrón constante” en sus puntajes que favoreció a la educación de estudiantes sin discapacidades en entornos inclusivos.

Estas y otras investigaciones resaltaron la mejora en las destrezas académicas, las destrezas sociales, las destrezas de comunicación y las relaciones entre pares como cuatro de los beneficios más importantes de la inclusión. Los estudiantes sin discapacidades pueden servir como modelos a seguir para aquellos con discapacidades y los estudiantes con discapacidades les ofrecen a sus compañeros sin discapacidades la aceptación, la tolerancia, la paciencia y la amistad. Como aliados y amigos, los compañeros pueden ofrecer apoyo tanto dentro como fuera del salón de clases. Estos hallazgos demuestran que todas las personas que participan en la escolaridad inclusiva pueden beneficiarse de esta experiencia.

La introducción a la Ley para la Educación de Personas con Discapacidades reconoce que la educación en entornos inclusivos funciona cuando se siguen los mandatos de la ley. Declara:

Casi 30 años de investigación y experiencia han demostrado que se puede aumentar la efectividad de la educación de niños con discapacidades si se cumple lo que se indica a continuación:

 

  • Tener grandes expectativas para esos niños y asegurar su acceso al currículo de educación general en el salón regular, en la mayor medida de lo posible, para--
  • Cumplir con metas del desarrollo y, en la mayor medida de lo posible, con las exigentes expectativas que se establecieron para todos los niños; y
  • Que estén preparados para llevar vidas adultas productivas e independientes, en la mayor medida de lo posible;
  • Fortalecer el papel y la responsabilidad de los padres y asegurar que las familias de esos niños tengan oportunidad significativa de participar en la educación de sus hijos en la escuela y el hogar;
  • Coordinar este derecho con otra agencia de servicio educativo local, hacer esfuerzos para lograr mejoras escolares a nivel federal y estatal, incluso los esfuerzos de mejora bajo la Ley de Educación Primaria y Secundaria de 1965, para asegurar que esos niños se beneficien de esos esfuerzos y que la educación especial pueda convertirse en un servicio para esos niños en lugar de un espacio al que se envía a esos niños;
  • Suministrarles a esos niños la educación especial y los servicios relacionados adecuados y las ayudas y apoyos en el salón regular, siempre que sea posible;
  • Apoyar la preparación previa al servicio y el desarrollo profesional de gran calidad para todo el personal que trabaje con niños con discapacidades para asegurar que ese personal tenga las destrezas y el conocimiento necesarios para mejorar el logro académico y el desempeño funcional de los niños con discapacidades, que incluye el uso de prácticas de enseñanza con base científica, en la mayor medida de lo posible;
  • Dar incentivos para que propuestas de toda la escuela, programas de lectura temprana con base científica, intervenciones y apoyos conductuales positivos y servicios de intervención temprana para reducir la necesidad de etiquetar a los niños como discapacitados a fin de atender las necesidades de aprendizaje y conducta de esos niños;
  • Concentrar los recursos en la enseñanza y el aprendizaje a medida que se reduce el papeleo y los requisitos que no ayudan a mejorar los resultados educativos; y
  • Apoyar el desarrollo y el uso de tecnología, que incluye los dispositivos para tecnología asistencial y los servicios de tecnología asistencial para maximizar la accesibilidad para niños con discapacidades.

También se ha demostrado que la educación inclusiva tiene consecuencias positivas para el empleo. Un estudio realizado en 1988 por Affleck et al., que duró quince años, descubrió que los estudiantes con discapacidades educados en entornos inclusivos tuvieron un índice de empleo de 73 por ciento mientras que aquellos a los que se segregó a programas tuvieron un índice de empleo de 53 por ciento. Ferguson y Asch (1989) descubrieron que cuanto más tiempo pasaban los niños con discapacidades en clases de educación regular, más lograban como adultos en el empleo y en la educación permanente10. Más recientemente, en su informe anual al Congreso de 1997, el Departamento de Educación de EE.UU. señaló: “en una serie de análisis de resultados después de la escuela, el mensaje fue el mismo: Aquellos que pasaron más tiempo en la educación regular tuvieron mejores resultados después de la escuela secundaria.” Como casi todos los entornos de empleo son inclusivos en sí mismos, incluyendo a personas con y sin discapacidades, es fácil imaginar por qué la educación inclusiva tiene consecuencias positivas para el empleo.

Superar las barreras

Muchos niños con discapacidades continúan recibiendo educación en aulas o escuelas separadas durante todo el día o la mayoría del día, aún cuando los padres consideren que un entorno inclusivo sería más apropiado.

¿Por qué sucede esto? Los investigadores han identificado una serie de barreras perceptuales, culturales y emocionales que hacen que las personas se resistan a la idea de que haya estudiantes con y sin discapacidades compartiendo el mismo salón de clases. En algunos casos la barrera es meramente una cuestión de prejuicio. Pero también hay muchas opiniones más complejas, incluso la creencia de que sólo se puede o se debería incluir a los estudiantes con discapacidades más cercanos a lo “normal” y la creencia de que las necesidades de los estudiantes con discapacidades son únicas y que están fuera del alcance de los maestros de educación general.

Otros pueden preocuparse sobre la necesidad de tener una pericia especial para apoyar el aprendizaje académico o social del estudiante o por la probabilidad de que los estudiantes con discapacidades perturben el desarrollo de la clase. Las preocupaciones también pueden incluir los costos asociados a los servicios especiales y la idea de que las destrezas para una vida funcional no se pueden tratar en entornos de enseñanza general.

Los programas de inclusión que tienen éxito disipan estas preocupaciones. De hecho, los modelos de educación inclusiva pueden ser modelos para la educación de todos los estudiantes, ya que superan las barreras y ofrecen una serie de enfoques que alcanzan a un rango más amplio de estudiantes y mejoran el aprendizaje. Estos exitosos programas de inclusión demuestran cómo ciertos cambios en la estructura de los sistemas escolares, las operaciones dentro del aula y el papel de maestros, estudiantes, padres y miembros de la comunidad pueden dar lugar a un acceso igualitario a los currículos de educación general y a los servicios relacionados para todos los estudiantes.

Lamentablemente, aún no existen modelos efectivos de inclusión en muchas partes de este país. A menudo, los padres deben convencer a los reacios equipos de IEP que la inclusión es correcta para su hijo. A continuación hay pasos que los padres pueden seguir en esta situación.

  • Evaluación educativa independiente (IEE, por sus siglas en inglés)

Si los padres o quienes cuidan a los niños no están de acuerdo con la evaluación educativa suministrada por el distrito escolar, el distrito escolar podrá poner a disposición un reembolso equivalente al costo de una evaluación independiente.

Si los padres no desean que el personal de la escuela evalúe a su hijo, podrán obtener una IEE haciéndose cargo de los gastos. El equipo de IEP deberá tener en cuenta la realización de una IEE siempre que el tipo de evaluación utilizado y las credenciales de la persona que administre la prueba cumplan con las normas del distrito escolar. Para obtener un reembolso del seguro de salud, es más fácil hacerlo a través del departamento de genética de un hospital cubierto por el plan de seguro del estudiante o utilizar a un pediatra especializado en desarrollo si el plan del estudiante cubre esos servicios.

  • Metas a largo plazo

Los padres deberán informarle al equipo de IEP que desean preparar a su hijo para que pueda vivir y trabajar de la forma más independiente posible. Esto significa que debe poder funcionar y comportarse de forma adecuada en un mundo de pares típicos. Las metas del IEP deberán reflejar las destrezas necesarias para lograr esto, tanto las académicas como las no académicas. Los padres reconocen sus grandes, pero razonables, expectativas y le informan al equipo que lo apoyarán de todas las maneras posibles. Es fundamental que el equipo del IEP vea el futuro del estudiante tanto desde el punto de vista de los padres como desde el punto de vista del estudiante mismo.

  • Redacción de las metas del IEP para entornos inclusivos

Las metas impulsan las decisiones de ubicación en las reuniones del IEP.

Mientras el estudiante puede progresar hacia las metas en un entorno inclusivo, el equipo no deberá considerar una ubicación más restrictiva. Es importante que estas metas sean apropiadas para el aula de educación general. Por ejemplo, si el IEP del estudiante incluye metas que específicamente le exigen hacer viajes por la comunidad, esto no se podrá cumplir en un entorno inclusivo. Si la meta del estudiante es aprender a manejar dinero en situaciones de la vida real, la meta se puede redactar de forma que use la cafetería o la tienda de la escuela, en lugar de un centro comercial o el McDonald’s. También ayuda tener metas sociales que incluyan la interacción con pares típicos, que no se puede trabajar en entornos segregados. No se deberá restringir la meta a “entornos de grupos reducidos”. Aunque se puede arreglar que haya grupos reducidos en el salón de educación general, generalmente se considera que el término “entorno de grupo reducido” es un sinónimo de una clase de educación especial.

  • Matriz de planificación

Se deberá usar un cuadro para demostrar la forma en que la metas se podrán trabajar en las distintas partes de un día escolar típico. Por ejemplo, el cronograma puede indicar que el estudiante trabajará en el dinero durante el horario de almuerzo, en las destrezas de comunicación y lectura a lo largo del día y en la correspondencia uno a uno durante matemáticas, entregándoles hojas de ejercicios a cada alumno. Demostrándoles al IEP y al personal de la escuela que sólo se requiere un poco de creatividad y flexibilidad, el concepto de inclusión se vuelve menos amenazador.

  • Ayudas y servicios suplementarios y servicios relacionados

Todos los apoyos y servicios que el estudiante y el maestro necesitarán deberán estar reflejados en el IEP. Los ejemplos incluyen modificaciones al currículo, tecnología asistencial, comunicación aumentativa, apoyo de profesionales, un plan conductual, capacitación del personal, tiempo de colaboración del personal, apoyo psicológico, terapia ocupacional y del habla y fisioterapia. Las necesidades del estudiante de recibir estos apoyos no constituyen un motivo para una ubicación más restrictiva a menos que no se los pueda suministrar en la escuela.

No es suficiente que la escuela diga que no tiene estos servicios; se deberán hacer esfuerzos para traer los servicios a la escuela, mediante personal itinerante o por otros medios.

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